
Hace un rato pasé por un parque donde unos niños jugaban al fútbol. De repente el balón vino manso hacia mí y, tras darle un par de toques, se lo devolví al niño que venía corriendo a por él.
-Tú tienes que ser muy bueno, ¿eh...? ¿Tienes novia? -me pregunta el portero, asombrado-
-Sí - respondo-, cinco.
-¡Hala! ¿Y tienes hijos?.
(...)