Aquel tipo con el que habló mi madre allá por mediados de los ochenta era :xxxxxx:. Ella, según supe mucho después, se dirigió a él de malos modos. Le dijo que no se me acercara jamás, que no me hablara, que no me mirase siquiera si me cruzaba con él por la calle. La misión de aquel individuo, todo el barrio lo sabía, era "reclutar" a críos y convencerles de que vivíamos una opresión fascista.