En 1896 la ciudad de Viena construyó los mayores depósitos de gas de la época. Con el paso de los años, estos depósitos dejaron de ser necesarios, hasta que en 1984 los cerraron; a partir de ahí se planteó el problema de que hacer con ellos… La solución fue convertirlos en edificios de viviendas, y esto es lo que les salió.