Pues bien, han sido ya varios jueces los que han dado la razón a las tiendas que venden estos chips, en vez de a las compañías creadoras de las consolas. ¿La razón? Pues que estos chips pueden servir para muchas otras cosas que no sean piratear consolas. Sería ilegal si los chips tuvieran la función específica de ejecutar copias piratas en la consola, pero en realidad hacen más cosas, como permitir el uso de videojuegos de otros continentes, ejecutar aplicaciones caseras, e incluso utilizar la consola como un ordenador,...