Internet es cada día que pasa con más ímpetu el máximo representante del cuarto poder. Un poder que en ocasiones debe surgir desde la sombra y el anonimato y que en mi opinión ha dejado de ser una cosa que solo atañe a los medios de comunicación. Los periodistas, los blogueros y el mundo en general necesitan estar enterados de lo que realmente se cuece en el entresijo de empresas, corporaciones y estados en el que vivimos.